Feria del Marisco: ¿su registro pende de un hilo?
La amenaza de plagio por la Feria del Marisco abre otra pregunta: ¿qué tan sólido es el registro de una celebración histórica?

Acusar de un presunto plagio en torno a la Feria del Marisco podría abrir una discusión mucho más incómoda que la propia denuncia: determinar hasta dónde una persona física puede reclamar exclusividad sobre el nombre de una celebración cuya existencia, promoción y desarrollo están documentados desde hace más de una década a cargo del Ayuntamiento de Zinacantepec, realizada en la comunidad de San Luis Mextepec.
La controversia impulsada por integrantes de la Unión de Marisqueros de San Luis Mextepec (UNIMAR), agrupación que, por cierto, carece de alguna figura legal, podría terminar colocando nuevamente bajo la lupa el registro marcario que pretenden hacer valer.

Porque una cosa es contar con un título expedido por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y otra muy diferente que cualquier uso relacionado con la Feria del Marisco constituya automáticamente plagio.
Y existe una historia anterior al registro que no puede borrarse.
Antes del registro ya existía la Feria del Marisco
La investigación documental realizada por Periodismo Humanista Mexicano (PHmx Noticias) encontró antecedentes oficiales del uso de “Feria del Marisco” desde el año 2013.

“Desarrollo económico local en San Luis Mextepec: políticas públicas del sector terciario, caso de la comercialización de pescado y mariscos”, de Rogelio Zarza Robles, Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), 2015.
Uno de los más relevantes está dentro de la propia documentación financiera del Gobierno del Estado de México: aquel año quedó registrado un tiraje de mil carteles para promocionar la Feria del Marisco en Zinacantepec (Primera edición).

Una investigación académica de la Universidad Autónoma del Estado de México también documentó los primeros años del encuentro gastronómico en Zinacantepec, precisamente en San Luis Mextepec y la organización por parte de autoridades municipales, con la participación de comerciantes y habitantes.
Después viene una extensa cadena hemerográfica. Segunda edición en 2014, tercera en 2015, cuarta en 2016, quinta en 2017, sexta en 2018 y séptima en 2019. Posteriormente existen registros de una edición bajo condiciones especiales en 2020 y la secuencia continúa con la novena edición en 2022, décima en 2023, undécima en 2024 y duodécima en 2025.
Durante ese periodo fueron utilizadas públicamente diferentes expresiones: “Feria del Marisco”, “Feria del Marisco Zinacantepec”, “Feria del Marisco de San Luis Mextepec” y “Feria del Marisco San Luis Mextepec”.
Es decir, la historia del nombre no comenzó con un título de propiedad industrial.
El gobierno municipal no fue un simple patrocinador
Reducir la participación gubernamental a entregar recursos o financiar actividades tampoco corresponde con los antecedentes encontrados.
Documentos, publicidad y archivos periodísticos muestran que diferentes administraciones municipales participaron durante años en la organización y promoción del encuentro.
El propio Ayuntamiento dejó constancia de ediciones de la Feria del Marisco en documentos oficiales.
Por ello, ante cualquier controversia sobre exclusividad, tendría que estudiarse el papel que históricamente tuvieron gobierno, comerciantes y comunidad en la construcción del evento.
Una disputa por la identidad que también divide a los comerciantes
Es muy importante dejar esto claro, al día de hoy, existe una sola persona física como titular de la marca “Feria del Marisco”, que incluso en su registro no menciona a la comunidad de San Luis Mextepec. Algunos comerciantes han anunciado que la propiedad es de una agrupación sin registro legal denominada UNIMAR, lo cual es una mentira, ya que el certificado oficial del IMPI, atribuye, repetimos, la titularidad a una sola persona cuyo nombre hemos reservado.
Los comerciantes inconformes también han sostenido que la Feria del Marisco “es propiedad del pueblo de San Luis Mextepec”; sin embargo, esa afirmación requiere matices. La existencia de una tradición comunitaria y la vinculación histórica de la feria con la localidad no significan, por sí mismas, que cualquier comerciante pueda utilizar libremente la marca actualmente registrada. De acuerdo con la situación registral que ha sido objeto de la controversia, los negocios ajenos a la persona que actualmente posee esos derechos tampoco tendrían, por el solo hecho de pertenecer a San Luis Mextepec, autorización automática para utilizar el signo protegido.
Otro de los argumentos planteados es que la disputa constituye “una lucha social por la identidad de San Luis Mextepec”. Aunque la Feria del Marisco forma parte de la identidad gastronómica y comercial de la comunidad, reducir esa identidad a un solo grupo de comerciantes también sería una visión parcial. De acuerdo con la información recabada, una amplia mayoría de los establecimientos de San Luis Mextepec participa de las actividades y celebraciones impulsadas por el Ayuntamiento en beneficio de la localidad y de su sector comercial. La discusión, por tanto, no sólo gira en torno a quién puede utilizar una denominación, sino también sobre quién representa legítimamente los intereses de una comunidad comercial mucho más amplia.
¿El logotipo de la feria fue creado por el Ayuntamiento de Zinacantepec?
Existe además una línea de investigación que merece especial atención: el origen del conocido diseño gráfico del camarón caracterizado como chef.
Información recopilada durante esta investigación apunta a que ese elemento gráfico podría remontarse aproximadamente a 2014 (segunda edición) y haber surgido durante la administración municipal encabezada por la alcaldesa Olga Hernández Tapia.

Este medio de comunicación cuenta con un testimonio que atribuye la autoría del primer diseño del logotipo al Ayuntamiento, específicamente al área de Turismo de la administración 2013 – 2015. Lo anterior podría ser definitorio en una posible búsqueda de la nulidad del registro de marca.
Si eventualmente se acreditara un origen gubernamental anterior, ese antecedente adquiriría una relevancia distinta dentro del análisis sobre los elementos gráficos posteriormente protegidos.
El antecedente del IMPI que no puede ignorarse
La historia administrativa del registro también merece atención.
De acuerdo con documentación del expediente revisada por este medio, existió un procedimiento previo en el que el IMPI llegó a comunicar un impedimento legal para registrar la marca.

Posteriormente se inició otro expediente, se atendieron las circunstancias correspondientes y finalmente fue concedido un registro.
Este antecedente no significa que la marca vigente sea automáticamente nula, pero puede representar una fuerte señal de que el registro carece de fortaleza.
El hecho de que actualmente exista un registro no impide que pueda ser controvertido mediante los procedimientos previstos por la legislación cuando alguna persona legitimada considere que existe una causal para ello.
Ahí podría encontrarse la paradoja de esta disputa.
Quienes pretendan llevar una acusación de plagio hasta sus últimas consecuencias deben considerar que el procedimiento también podría provocar un examen detallado de los antecedentes históricos, administrativos y documentales de la propia marca. En palabras más sencillas, “si le quieren seguir sacando raja política a esta polémica, podrían perder hasta el registro si un juicio exige su análisis a profundidad”.
¿Plagio de quién?
Según comentarios del alcalde Manuel Vilchis Viveros, los comerciantes inconformes alegan que demandarán al edil por haber usado la marca en los años 2024 y 2025, sin embargo, es importante resaltar que en el apartado Datos del signo distintivo (logotipo, tipografía, etc) sección Fecha del primer uso en México, indica “No se ha usado”, lo que podría dejar sin efectos cualquier demanda por plagio o uso inadecuado de la marca.

Hay un dato cronológico que resulta decisivo: en 2024 el evento ocurrió antes de que la actual propietaria siquiera presentara su primera solicitud de marca (3 de diciembre de 2024; y en 2025 ocurrió antes de que el IMPI concediera el registro que actualmente existe (10 de diciembre de 2025).

La palabra “plagio” resulta particularmente delicada en este caso.
Si durante años el Ayuntamiento, Gobierno del Estado, comerciantes, organizaciones y habitantes utilizaron públicamente la denominación Feria del Marisco, la discusión no puede reducirse a quién posee actualmente un certificado.
Tendrían que responderse preguntas mucho más profundas.
¿Quién utilizó primero el nombre? ¿Quién organizó las primeras ediciones? ¿Quién produjo su publicidad? ¿Quién creó los elementos gráficos? ¿Qué derechos concretos fueron registrados? ¿Desde cuándo se utilizaron? ¿Qué declaró el solicitante ante el IMPI? ¿Qué alcance tiene realmente el título concedido?
Y, sobre todo, ¿qué parte de todo ello puede ser jurídicamente apropiada en exclusiva?
Tener una marca registrada tampoco convierte automáticamente en infractor a quien utiliza expresiones semejantes. Para determinar una infracción deben analizarse el signo protegido, los productos o servicios comprendidos, la forma de utilización y las demás circunstancias jurídicas del caso.
La titular puede defender sus derechos; los demás también
Los integrantes de la unión de marisqueros, incluida quien figura como titular de la marca, tienen derecho a defender aquellos intereses que consideren legítimos y acudir a las autoridades si estiman que existe una infracción. Eso no está en discusión.
Lo que tampoco puede pretenderse es que ejercer ese derecho coloque el registro fuera de cualquier cuestionamiento.
El Ayuntamiento, comerciantes ajenos a la organización, habitantes u otros interesados que acreditaran la legitimación correspondiente también podrían explorar los mecanismos contemplados por la legislación para defender los derechos que consideren afectados.

Una eventual controversia podría entonces dejar de girar alrededor de un supuesto plagio para concentrarse en algo mucho más trascendente: la fortaleza jurídica del propio registro.
La disputa también es por quién tiene derecho a participar
Otro punto de tensión alrededor de la Feria del Marisco es su alcance territorial. Comerciantes pertenecientes a UNIMAR, agrupación sin registro legal y vinculada con la persona física que obtuvo el registro marcario, han defendido que el encuentro conserve como espacio central la calle Francisco Javier Mina, en San Luis Mextepec. Sin embargo, concentrar exclusivamente ahí las actividades podría dejar fuera a decenas de establecimientos del mismo giro ubicados en otras calles de la comunidad, así como a negocios del resto de Zinacantepec que también buscan participar en un evento en cuya organización y promoción intervienen recursos y autoridades municipales. Comerciantes ajenos a UNIMAR resumen su inconformidad de esta manera: “nosotros también somos negocios establecidos y pagamos impuestos, si usan nuestros recursos públicos para financiar esa feria, ¿porque no tendríamos derecho a participar?”.
Precisamente con el argumento de ampliar y democratizar la participación de establecimientos de San Luis Mextepec y otras zonas del municipio, desde 2024 la Feria del Marisco comenzó a desarrollarse mediante dos pabellones. Este esquema abrió espacios para un mayor número de participantes y buscó distribuir la afluencia de visitantes ante las limitaciones físicas y de capacidad que presenta el corredor gastronómico de Francisco Javier Mina.
La discusión, por tanto, no se limita al lugar donde debe celebrarse la feria: también plantea quiénes pueden beneficiarse de un encuentro de alcance municipal y si su participación debe concentrarse en un grupo de comerciantes o abrirse a otros negocios de Zinacantepec que cumplan con los requisitos establecidos.
Una disputa que podría terminar frente al propio IMPI
Escalar el conflicto puede tener consecuencias para todas las partes.
Si los miembros de UNIMAR o la persona titular consideran vulnerados sus derechos, pueden acudir ante las instancias correspondientes.
Pero quienes sostengan que existen derechos anteriores, participación institucional o causales para cuestionar el registro también pueden buscar asesoría y, si cuentan con legitimación y pruebas suficientes, intentar las acciones legales procedentes.
En ese escenario, sería el IMPI —y eventualmente los tribunales— quien tendría la última palabra.
El expediente histórico localizado por Periodismo Humanista Mexicano contiene elementos suficientes para justificar un análisis jurídico serio del registro, pero no para anticipar el resultado de una eventual controversia.
Lo que sí puede documentarse es que la Feria del Marisco tiene una historia pública anterior a la actual disputa por el registro de la marca.
Y quizá esa sea la pregunta que termine dominando cualquier futura batalla legal: no solamente quién consiguió registrar un signo, sino quiénes construyeron, utilizaron y dieron identidad durante más de una década a la Feria del Marisco de Zinacantepec en San Luis Mextepec.
La promoción turística no para en Zinacantepec
Ante los hechos anteriores, el Ayuntamiento de Zinacantepec, encabezado por el alcalde Manuel Vilchis Viveros (PVEM), optó por crear el Festival Gastronómico del Mar, presentando este viernes 7 de agosto de 2026 la primer edición en una rueda de prensa brindada en el restaurante “Los periquitos”, con sede en la vialidad Tenochtitlán 209, en San Luis Mextepec.

Finalmente, podríamos concluir que existen dos vías para democratizar este importante evento en Zinacantepec. La primera, cada quien su marca, el ayuntamiento promueve una nueva identidad abierta a todos los comerciantes y por otra parte, los negocios vinculados hacen su feria bajo el registro que obtuvieron. La segunda, contestando a una presunta demanda por plagio, el Ayuntamiento proporciona el sustento legal para anular el registro, recuperar la marca de la feria y registrarla a nombre del municipio con atribuciones a la localidad de San Luis Mextepec para proteger su identidad y participación.
DAM
