Gratuidad en UAEMéx: el debate exige diálogo, no confrontación
La gratuidad en la UAEMéx reabre el debate sobre financiamiento, responsabilidad y diálogo en la educación superior.

La discusión sobre la gratuidad en la UAEMéx volvió a cobrar fuerza tras el anuncio de una presunta “Marcha por la gratuidad” convocada para este viernes 17 de julio a las 12:30 horas con punto de partida en el edificio administrativo. El tema ha generado una intensa conversación en redes sociales y reavivado el debate sobre el futuro del financiamiento de la educación superior, la legitimidad de las formas de protesta y la estabilidad institucional de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).
Es importante resaltar que hay un evidente resquebrajamiento de las asambleas y grupos radicales que se han distanciado de representantes estudiantiles que buscan avanzar en la transformación universitaria y evitar generar una crisis artificial al interior de la casa de estudios. Lo anterior fue evidente este jueves 16 de julio, cuando mientras en Casa de las Diligencias se llevaba a cabo una importante mesa de trabajo en pro de la gratuidad, por otro lado, grupos de choque encapuchados, sin aviso alguno de manifestación, acudieron de manera violenta a intentar tomar de nueva cuenta las instalaciones de la rectoría.
Entre las reacciones difundidas en plataformas digitales destaca un comentario que refleja una postura crítica hacia la movilización: “Ahí van de nuevo estos jóvenes generación de cristal, a marchar no para defender la educación gratuita, si no a promover una crisis universitaria a través de la desestabilización, porros violentos y políticos en las sombras que desean volver a poner sus manos en el presupuesto de la UAEMéx…”.
La gratuidad en UAEMéx y el costo de la educación superior
Desde nuestra perspectiva editorial, consideramos que el debate no debe limitarse únicamente al monto de las cuotas universitarias, sino tomar en cuenta el contexto nacional e internacional del financiamiento educativo.
Mientras en el extranjero numerosos estudiantes deben cubrir colegiaturas que pueden alcanzar alrededor de 5,600 dólares mensuales, equivalentes a cerca de 100 mil pesos mexicanos, en la UAEMéx existen programas cuyos pagos semestrales rondan los 200 dólares, poco menos de 3,500 pesos.
En diversos países, acceder y permanecer en la educación superior suele implicar altos estándares académicos, procesos competitivos de selección, becas sujetas al desempeño e incluso esquemas de financiamiento mediante créditos. ¿La gratuidad universal representa la mejor alternativa para fortalecer a la universidad pública mexiquense y mexicana en tiempos modernos? Tiempos que distan ya mucho de la utopía asentada en nuestra Carta Magna allá en 1917.
Bueno, dirán que nos basamos en algún país capitalista, pero vámonos al otro extremo, a una república socialista, por ejemplo en china, donde un universitario promedio como mínimo paga unos 18 mil pesos anuales solo en colegiaturas (1,050 dólares), más de 9 mil pesos por semestre. Además, los requisitos para pertenecer a esta sociedad son estándares extremadamente altos, que a como vemos las cosas, los “paristas encapuchados” no estarían dispuestos a cumplir.
Un llamado al diálogo frente a la confrontación
Desde nuestra trinchera por supuesto opinamos que debe sostenerse el apoyo a estudiantes en condición de vulnerabilidad y a quienes demuestran mérito académico como una prioridad. Sin embargo, consideramos necesario no descuidar el cómo garantizar la sostenibilidad financiera de la institución sin afectar su calidad educativa.
Asimismo, es preocupante la presencia de personas señaladas como “paristas encapuchados” y planteamos interrogantes sobre si algunos movimientos podrían responder a intereses ajenos a la comunidad universitaria o convertirse en mecanismos de presión política.
Más allá de las diferencias de opinión sobre la gratuidad, nuestra postura editorial concluye que cualquier transformación de la educación superior debe construirse mediante el diálogo, el respeto a la legalidad y la búsqueda de acuerdos, evitando que la confrontación o la violencia se conviertan en el camino para resolver las diferencias dentro de la máxima casa de estudios mexiquense.
La Editorial
