Ozempic pierde su patente: ¿revolución contra la obesidad o nuevos riesgos para la salud?
Ozempic pierde su patente: genéricos abaratarán el tratamiento, pero crecen riesgos por uso sin control médico
Seguramente has escuchado de la semaglutida, un medicamento que originalmente fue creado para tratar la Diabetes Tipo 2. Sin embargo, con el paso del tiempo se identificaron sus beneficios sobre el control de peso y el metabolismo, lo que lo llevó a posicionarse como uno de los fármacos más populares en los últimos años.
Comercializado como Ozempic, este medicamento es un analogo del GLP-1. Su mecanismo de acción permite mejorar el control de la glucosa en sangre, disminuir el apetito y favorecer la pérdida de peso. Estudios clínicos han demostrado que, bajo supervisión médica experta, puede generar reducciones significativas del peso corporal en pacientes con obesidad o sobrepeso con comorbilidades.
Sin embargo, no todo es como parece. Su popularización ha desvirtuado su uso original, transformándolo en una tendencia viral impulsada por redes sociales, influencers y tiktokers —e incluso algunos médicos— donde se vende como una solución rápida, casi milagrosa, para bajar de peso, frecuentemente sin supervisión médica adecuada.
Beneficios reales, pero con condiciones
En el ámbito clínico, la semaglutida representa un avance importante. Puede mejorar el metabolismo, reducir el riesgo cardiovascular en ciertos pacientes y contribuir al manejo integral de la obesidad y sobrepeso.
Pero no es un medicamento libre de riesgos y efectos adversos. Entre sus efectos secundarios más frecuentes se encuentran náuseas, vómito y diarrea. También se han reportado complicaciones como pancreatitis, enfermedad biliar y pérdida de masa muscular cuando no se acompaña de un adecuado plan nutricional.
El impacto de la pérdida de patente
La reciente pérdida de la patente por parte de la farmacéutica Novo Nordisk ha generado expectativas sobre la llegada de versiones genéricas que sean más accesibles económicamente. Sin embargo, especialistas advierten que este proceso no es inmediato y dependerá de muchos factores que esté pronto al alcance del público en general.
El desarrollo de genéricos requiere tiempo, regulación estricta y pruebas de calidad. En el caso de medicamentos complejos como la semaglutida, pueden pasar años antes de que existan alternativas seguras y aprobadas.
El riesgo que ya está presente
En redes sociales y plataformas digitales han comenzado a ofertarse versiones “más baratas” y alternativas del medicamento, como parches de semaglutida o la llamada vacuna contra la obesidad, promovidas por influencers o vendedores informales. Estos productos, al no estar regulados, pueden ser falsificados, mal conservados o contener dosis incorrectas.
Riesgo principal: daño potencial a la salud,
Más allá de las Redes Sociales
La semaglutida no es una solución mágica ni un tratamiento estético. Es un medicamento con indicaciones precisas, beneficios comprobados y riesgos que deben ser vigilados. La posibilidad de que en el futuro existan versiones más accesibles podría representar una oportunidad importante en el manejo de la obesidad y la diabetes. Pero también plantea un reto: garantizar que su uso sea adecuado, seguro y basado en evidencia.
Porque en medicina, no todo lo que promete resultados rápidos es una solución real.
Brenda Malvaez
M.P.S.S. en Médico Cirujano
Colaboradora editorial en salud pública y prevención
Interesada en políticas sanitarias con enfoque comunitario y justicia social.
Dr. Rolando Guadarrama Ponce
Medicina Metabólica y Control de Peso
Profesor adscrito a la UAEM/UNAM
